Se fue un grande, se ha ido el técnico que más pasión me ha desatado, sin duda alguna, el único que me ha enseñado algo diferente, que me mostro un Chile orgulloso, valiente y ofensivo.
Hoy parece facil olvidar, algunos creen que es sano, otros lo hacen porque su mediocridad es una constante, en mi caso me es dificil olvidar las cosas lindas. Marcelo Bielsa me hizo sonreir, fue diferente, un desafio permanente, un caso, un muy bueno.
Yo soy de quienes agradece la diferencia, no acepto héroes ni creo en santos, Bielsa tiene de todo, errores, silencios, desconfianza; valentia, convicción y capacidad.
Las alegrias fueron innumerables, tantas como la dificil tarea de predecir las formaciones, el modo de ataque o su comportamiento en el banco (desde pasos acelerados por la "acera" del campo, en cuclillas con la cabeza ´gacha, vociferando, maldiciendo, puteando, aleonando, alentando, etc). Es un hombre que a mi me emociona, me produce credibilidad, le tengo respeto.
Yo soy Bielsista, desde su sistema táctico, pasando po su aspiración a ver en aquellos jugadores no descomunales el talento necesario hasta la mania de elegir donde y con quien trabajar. Un master.
Yo no te voy a olvidar, jamás lo haré. Te voy a llevar en mis mejores recuerdos, como a las mujeres que he amado, mis momentos felices y mis mayores desafios.
Siento un vacio, una pena negra, porque más allá que su distanciamiento fuera evidente, su ausencia la puedo sospechar, incluso sentir desde ahora.
Pico con las formas, las responsabilidades o quien tuvo la culpa, eso finalmente da lo mismo, cuando quien se aleja es alguien a quien uno admira. Te voy extrañar Bielsa, te voy a extrañar mucho.
"Aquí (En Chile) aprendí a querer la vida" eso dijo, yo le creo, el fue feliz, yo también lo fui viendo jugar a esta selección, LA DE BIELSA.
Espero algún día, ver un equipo tuyo nuevamente, verlo jugar, ver esa pasión que tu solamente logras transmitir a los equipos cuando juegan en el rectangulo de pasto, aunque intimamente, me gustaría verte nuevamente con el buzo de la roja. Quizás es una quimera, quizás, pero yo, persona de sueños interminables, piensa o alucina que tal vez sea posible.
Un abrazo, sin llorar, pero muchas gracias.
Para los bielsistas, especialmente para una.
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